domingo, 6 de diciembre de 2009

¿Seco por dentro?

Son aproximadamente las tres de la mañana en NY. Las nueve de la mañana en España. Mucha gente estará a punto de levantarse o se encontrará desayunando junto al amor de su vida, para salir a comprar el periódico y disfrutar de un lindo y frío domingo. Yo estoy a punto de acostarme, solo, como tantas otras noches.


Cristo Rodríguez


Acabo de terminar de ver el largometraje “Boy Culture” y no he podido evitar la tentación de escribir unas líneas. La película es bella, trata sobre el amor. Pero no un amor cualquiera, sino de amor homosexual, que suele tener un punto diferente y, la mayor parte de las veces, melodramático. En dicha historia intervienen el amor, el sexo, compañeros de piso y la prostitución como ingredientes principales. Una mezcla que no ayuda para nada a que la bella flor primaveral crezca dentro de los corazones. Pero aún así, con todas las dificultades que se plantean, los protagonistas se enamoran y terminan juntos. En fin, he destripado la película, pero, al fin y al cabo, lo importante es ver como se desarrolla la historia, ya que el final esta cantado desde el principio.


Un sentimiento extraño, un poso, se ha instalado en mí. Durante las últimas semanas vengo observándome y echando la vista hacia atrás, y hace mucho tiempo que me siento vacío. Como si los acontecimientos sucedidos durante los últimos años hubiesen tenido, sobre mí, el terrible efecto de aniquilar mi capacidad de amar. Aunque mi “capacidad de amar” sólo sea momentánea, como dice la madre de una amiga mía.


Mi corazón ya no “baila con espigas”, como el de la protagonista del libro escrito por Carmen Rigalt. Mi alma parece haberse detenido en un páramo que no conozco y no puedo salir a recuperarla.


Aún así, yo no paro de buscar. Busco en las miradas, en los ropajes, en los peinados, en la forma de bailar… Busco con los ojos, con las manos, con el olfato y con el roce de mi piel contra otra multitud de pieles. Pero no encuentro nada. Quizá una vaga sensación, un ligero latido más enérgico de la habitual, un abrazo más fuerte de la cuenta, un beso más prolongado, una caricia más suave, una mirada más profunda… Pero nada que realmente merezca la pena y haga que algo se me quiera salir del pecho.


Por el momento sigo sin encontrar a nadie con el cual pueda perderme en la profundidad de sus ojos ¿Será que la gente en Manhatan no tiene profundidad? ¿O será simplemente que mi llama esta extinguida por el momento? Me gustaría pensar que la respuesta a la primera pregunta es la que define lo que me ocurre, pero creo que es la temible contestación a la segunda la que especifica exactamente mi estado.


En llegados a este punto, lo único que queda es esperar. Hacer tiempo y desear que la llama vuelva a crecer de nuevo ya sea para bien o para mal. El caso es que ya estoy necesitando sentirme vivo de nuevo y, esta vez, no quiero que este sentimiento sea artificial, fingido o teatral, esta vez quiero que las cosas sean de verdad. Sin máscaras, sin artificio. En esta ocasión quiero que la película sea real, con alegría, penas, gritos, caricias, besos, deseo, tiempo infinito en cada caricia… Esta vez lo quiero todo, el dolor, si es necesario, también, pero quiero (necesito) que en esta ocasión sea real.

5 Comentários:

helena dijo...

...a veces no hay que buscar, a veces hay que dejar que te encuentren... y sobre todo, esas sensaciones tienes que sentirlas contigo mismo, ser feliz estando solo, quererte, esa es la mejor forma de que alguien te encuentre... piensa, cuando buscas, ¿cómo son las personas que buscas? ¿están buscando igual que tu, o estan bien como están, consigo mismos, y simplemente se dejan llevar si sucede algo? debería de ser como la segunda opción. hay que empezar a pensar que tal vez no haya nadie, o tal vez mucha gente, y que un sitio con más personas no da más probabilidades de que aparezca alguien... quierete como estás, y lo que tenga que llegar, llegará solo, tu sólo estate atento para que no se te escape la oportunidad!

Raquel dijo...

"No hay medicina para el desencanto" ,decía una amiga mía. Si te sirve de consuelo así nos sentimos muchas veces todos, pero al final la medicina es no tomarsese la vida demasiado en serio, aceptar y agradecer lo que se tiene, aprender y no buscar ni esperar nada, solo estar ahí, con lo bueno y con lo malo, queriénndote tal y como eres, pero todo ésto ya lo sabes. Tu chispa crece cada día cristito! "tranquilo por que lo encontrarás pero sólo cuando él esté preparado" y Tú. Te kiero, me encanta cuando te pones fino y cuando te pones profundo. Vaya mierda ser tan listos.

Eve Serrano Sevilla dijo...

Creo que ese tipo de "rachas" las atravesamos todos. Yo la primera. A veces es aburrido ver cuerpos desnudos de gente por la que sólo se siente un deseo momentaneo y, lo mismo a la inversa...A veces todos necesitamos que alguién mire, toque, desee, acaricie, muerda...nuestro cuerpo desnudo con sentimientos que vayan más allá de un "caletón". Pero lo mejor que podemos hacer cuando estas cosas vienen a nuestra cabeza es que hay demasiados cuerpos aún por conocer como para conformarse con uno solo. Piensan en disfrutar, esa es la etapa que toca ahoa y ya llegará la de amar. Aparecerá en el momento menos apropiedo y cuando menos ganas tengamos de complicaciones...
Disfrutemos de la lujuria un poco más!!

Anónimo dijo...

Son los ciclos de la vida, los que aportan sentimientos diferentes a cada momento, a cada instante...
Y de pronto cambia el color del alma porque te topaste con algo inesperado...

Rebe

Leticia Martínez dijo...

Y como a ti, eso nos pasa a todos.. Pero a veces la vida te sorprende y, aunque al final del camino las lágrimas estén cantadas, siempre te quedará el recuerdo de lo vivido.. Todo llegará... ;)

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